El verano trae consigo cambios de rutina, más horas al sol, viajes y temperaturas extremas. Como farmacéutico, eres el profesional más accesible para orientar a tus pacientes en estos meses. Te compartimos las claves para que puedas aconsejarles con criterio en los temas que más consultas generan en esta época.
Protección solar: más allá de aplicar crema
La exposición solar irresponsable puede provocar desde quemaduras y fotoenvejecimiento hasta cáncer de piel. Recuerda a tus pacientes estos puntos esenciales:
- Evitar el sol entre las 12:00 y las 16:00 h.
- Aplicar fotoprotector de amplio espectro según el fototipo, 30 minutos antes de salir y renovarlo cada 2 horas o tras el baño.
- No usar el fotoprotector si ha superado el PAO (periodo de apertura).
- Completar la protección con ropa de color claro con UPF, sombrero y sombra.
- La fotoprotección oral es un complemento útil, nunca un sustituto de la tópica.
También es buen momento para recordarles la regla del ABCDE (Asimetría, Bordes, Color, Diámetro, Evolución) para que autoexploren sus lunares y manchas con regularidad.
Los ojos también necesitan protección
Es un aspecto que se descuida con frecuencia. Una exposición UV sin protección puede derivar en pterigión, cataratas, DMAE o fotoqueratitis, entre otras patologías. El consejo es claro: gafas de sol homologadas que bloqueen al menos el 99% de los rayos UV, incluso en días nublados.
Alimentación e hidratación
En verano, el aparato digestivo agradece platos ligeros: ensaladas, gazpachos, sopas frías, frutas y verduras de temporada. Priorizar proteínas magras (pollo, pescado, legumbres) y grasas saludables (aceite de oliva, aguacate, frutos secos) es una buena base. Y, por supuesto, hidratación constante, especialmente en mayores y niños.
Aprovecha para desmentir bulos frecuentes que tus pacientes pueden tener interiorizados: beber agua fría no engorda, y la fruta por la noche no es perjudicial.
El botiquín de viaje perfecto
Muchos pacientes se marchan de vacaciones sin preparar bien su botiquín. Estos son los básicos que no deberían faltar:
Analgésicos, antipiréticos y antiinflamatorios · Antihistamínicos · Antidiarreicos · Sales de rehidratación oral · Antiácidos · Medicamentos para el mareo · Apósitos, tiritas y antisépticos · Repelente de insectos · Loción postsolay y postpicaduras.
El botiquín debe adaptarse siempre al destino y al perfil del viajero.
Pacientes con tratamiento crónico: documentación y conservación
Para tus pacientes crónicos, recuérdales que viajen con el informe médico o la hoja de medicación, la tarjeta sanitaria y la cartilla de vacunación. Que comprueben las condiciones de conservación de sus medicamentos, especialmente los termolábiles, que deben transportarse en nevera portátil. Y que lleven en el equipaje de mano todo lo imprescindible o difícil de conseguir en destino.
Tu farmacia, el mejor punto de partida para un verano sin sustos.